El Palacio Nacional de Mafra fue iniciado en 1717 por el rey Juan V de Portugal en cumplimiento de un voto hecho para obtener un heredero de su reina Habsburgo, María Ana de Austria. Su hija María Bárbara, futura reina de España, había nacido en 1711, y el rey mantuvo su promesa a una escala extraordinaria. El arquitecto fue Johann Friedrich Ludwig (João Frederico Ludovice), un joyero y arquitecto formado en Alemania que había trabajado en Roma bajo Carlo Fontana y trajo un idioma barroco tardorromano a las colinas de piedra caliza de Estremadura.
La construcción se prolongó hasta la década de 1750, con 52.000 trabajadores reportados en el sitio en su punto álgido y 1.383 muertes documentadas de trabajadores. El complejo se financió casi en su totalidad con el ciclo del oro brasileño — los diamantes aluviales y el oro de Minas Gerais que brevemente convirtieron a Portugal en la corona más rica de Europa. La basílica fue consagrada en 1730 a tiempo para el cumpleaños del rey. La fachada principal de 220 metros encierra una planta de 38.000 m² con 1.200 habitaciones, 4.700 puertas y ventanas, dos campanarios que albergan un carillón de 92 campanas y una única cúpula de basílica.
Tres características son únicas. La primera son los seis órganos históricos de la basílica — construidos entre 1792 y 1807 por António Xavier Machado e Cerveira y Joaquim António Peres Fontanes con una especificación que permite que los seis se toquen juntos como un solo instrumento de 30.000 tubos. La segunda es la biblioteca barroca, de 88 metros de largo, que alberga 36.000 volúmenes encuadernados en cuero de los siglos XIV al XIX, donde una colonia residente de pequeños murciélagos (especies Pipistrellus y Plecotus) se deja intacta porque se comen los insectos que de otro modo devorarían los libros. La tercera es la Tapada de Mafra — un parque de caza amurallado de 1.200 hectáreas detrás del palacio, la reserva real de caza cerrada más grande de Europa, que aún alberga ciervos rojos, jabalíes y gamos ibéricos.
El 'Edificio Real de Mafra — Palacio, Basílica, Convento, Jardín del Cerco y Parque de Caza' fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2019. El complejo aparece en la novela de José Saramago de 1982, *Baltasar y Blimunda*, que dramatiza las vidas de los trabajadores que lo construyeron y le valió a Saramago el reconocimiento literario que condujo a su Premio Nobel de 1998.